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El Club Vinalesa Fútbol Base, cansado de heredar la tierra

El club de fútbol base de l'Horta Nord espera desde hace cinco años un nuevo campo de césped artificial.
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La modernidad es un tren que normalmente acoge a todos en su tránsito hacia el futuro. En ocasiones, sin embargo, hay pasajeros que se quedan en la parada, congelados en el tiempo, esperando un porvenir que no parece llegar nunca. En Vinalesa, su futuro tenía color verde y textura rugosa: un césped artificial que permitiese dar un salto hacia adelante.

Hace ya más de cinco años de aquello… y el color anaranjado de la tierra sigue siendo lo único que ven sus futbolistas.

Paco Orts, secretario del club, expuso a ESPORTBASE la compleja coyuntura que ha propiciado que el campo de tierra siga siendo el escenario de sus partidos. “Se ha intentado por parte del Ayuntamiento varias veces, pero nos hemos quedado ‘colgados’, no hemos subido al tren del progreso”, explicó en su intervención radiofónica hace unos días.

Dado que el campo del club es municipal, son las autoridades las que mandan en esta cuestión. El Ayuntamiento fue el encargado de trasmitir en su día al Vinalesa Fútbol Base los motivos de que, a fecha de hoy, todavía no haya un campo de césped artificial en la localidad. Corría el año 2012 y el conjunto naranja sí estaba incluido en el plan de modernización de la Diputación, junto con el Alfara del Patriarca. En esa época, el campo del club alfarense comenzó a construirse, pero un cambio de legislación obligó a una estabilidad presupuestaria que cortó de raíz cualquier intento de costear el nuevo campo de la otra entidad. “Nos quedamos ‘colgados’, básicamente”, recuerda Orts. “Estábamos en la lista, pero…”.

Entrenamiento en Vinalesa en plena niebla | Foto: Vinalesa FB

Entrenamiento en Vinalesa en plena niebla | Foto: Vinalesa FB

… Pero no quedó otra que hacer de tripas corazón y emplear las actuales instalaciones, un campo de tierra clásico en el que los diferentes equipos disputan sus partidos cada fin de semana y entrenan de lunes a viernes. Tierra, tierra de toda la vida, con todas sus consecuencias: embarrado cuando llueve, resbaladizo cuando la niebla hace acto de presencia, como sucedió hace unas semanas, y con una superficie que obliga incluso al uso de otro tipo de botas para poder jugar en condiciones. Del papel de los porteros y los golpes cuando se lanzan al suelo, mejor no hablar.

Pese a todo, el club compite en todas las categorías en las que cuenta con equipos, aunque hay diferencias claras: “Estamos acostumbrados a la tierra, pero nos gustaría ser como los demás. Cuando vienen de fuera a jugar aquí, para ellos es muy diferente“. Los visitantes pasan apuros para adaptarse a un terreno de juego del siglo pasado, pero también ocurre a la inversa: los jugadores del Vinalesa sufren al cambiar cada semana de jugar en tierra a jugar en césped artificial.

A Orts, sin embargo, le duele en particular la imagen del club. “Somos una escuela muy familiar, con entrenadores muy buenos, padres muy comprometidos… No nos queda otra que volcarnos. Pero la gente que no nos conoce llega, ve el campo, y se dan la vuelta. Es difícil captar nuevos jugadores“. De ahí que, por ejemplo, no haya habido chicos suficiente para configurar un equipo cadete, y que el infantil tenga apenas 15 fichas, una cifra algo justa para toda la temporada.

El campo del Vinalesa, embarrado | Foto: Vinalesa FB

El campo del Vinalesa, embarrado | Foto: Vinalesa FB

El Vinalesa, pese al número reducido de equipos (un Benjamín, Alevín, Infantil y Juvenil), sí consigue que los padres y familias tengan un gran compromiso con la entidad, a base de familiaridad, precios económicos y una vinculación muy estrecha con ellos. Pero, de nuevo, el campo es un handicap para aquellos que llegan a la localidad y no conocen sus circunstancias: “Directamente, ni siquiera vienen a preguntar. Ven el campo y se marchan. No se informan sobre lo deportivo, ni la educación a los niños, deciden que a su hijo no lo van a traer aquí”, lamenta el directivo.

¿Hay un futuro más verde para el club? “Estamos esperanzados otra vez, parece que el Ayuntamiento se ha puesto en contacto con la Diputación y se está intentando incorporar de nuevo el campo en el nuevo plan de instalaciones deportivas”, explica el secretario. “Somos deportistas y optimistas”, añade, “y creo que esta vez lo vamos a conseguir“. “No puede ser que una localidad de 3.000 habitantes de l’Horta Nord no tenga un campo de fútbol como los demás”, concluye. Este año o el siguiente, el combativo Vinalesa espera dejar atrás la tierra y engancharse al fin a la modernidad del fútbol base.

Un comentario

  • Orris dice:

    Alucinante. ¿Quieren ponerle un campo de césped a un municipio de 3.000 habitantes cuando el campo de Alfara del Patriarca está a menos de 700 metros?

    Es que cada pueblo quiere su campito de césped, igual que quieren su estación de AVE. Mientras tanto, los campos en la ciudad de Valencia siguen saturados, con retrasos todos los fines de semana para la disputa de los partidos y clubes sin campo donde poder jugar al fútbol en condiciones. ¿Quién planifica la construcción de instalaciones deportivas? ¿Cómo se está generando esta desigualdad entre los pueblos y la ciudad?

    El barrio de Benimaclet, con 30.000 habitantes, sin campo. El barrio de Malilla, con 23.000 habitantes, sin campo. Eso sí, en un radio de un kilómetro están los tres campos de Tavernes, Almácera y Alboraya, poblaciones que suman 35.000 habitantes

    Pero, claro, los diputados provinciales tienen que pagar los favores con el dinero de los ciudadanos valencianos.

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