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El liderazgo y las leyes del fútbol

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liderazgo

A Claudio Ranieri por hacernos constatar que “Toda realidad que se ignora prepara su venganza”. “Esto es el fútbol moderno, Claudio. Sigue sonriendo amigo, nadie puede borrar la historia que hiciste”

Ranieri ha caído, uno de los últimos símbolos de un cierto romanticismo en el fútbol moderno ha sido destituido del Club Leicester al que sacó del ostracismo y le llevó, de forma totalmente inesperada, a la cima más alta al ganar la Premier League y poder disputar la Champions. La conquista del título por el Leicester, con uno de los presupuestos más bajos de la Liga puso un foco de empatía planetaria al percibir que era un equipo modesto el que derribaba a clubes tan poderosos como el Chelsea o el Manchester United: el relato de David contra Goliat. Por este motivo la noticia ha sembrado de estupor y un cierto desengaño a buena parte del mundo del fútbol al tiempo que ha logrado una extraña proeza al poner de acuerdo a todos los actores en un rechazo conjunto a este despido: “ya no hay principios”. Ciertamente produce cierta hilaridad tanta estupefacción pues ya nos dejó avisados Z. Bauman que la sociedad contemporánea es despiadada y está sustentada en una “modernidad líquida” donde nada es sólido, todo es efímero y temporal y el mundo del fútbol no escapa a esta lógica, ni tampoco los héroes como Ranieri.

Una vez pasado el desconcierto inicial, una reflexión evidente nos sobreviene casi sin darnos cuenta: ¿puede algún entrenador profesional de fútbol sobrevivir en su puesto sin conseguir resultados?

 

¿DELEITARSE EN LA MELANCOLÍA? MARCHANDO UNAS GOTAS DE REALISMO

“Sucede en todas partes. O ganas, o te masacran. Solo sirve ganar. No hay el menor respeto por el trabajo del entrenador”

Actualmente los clubes de fútbol profesional compiten en un mundo globalizado donde el objetivo más importante es conseguir una cuota de ingresos que les permita seguir siendo competitivos. De forma sintética: el dinero manda en el fútbol profesional, así que todos los clubes actúan globalmente según una lógica empresarial, también el Leicester, que en estos momentos teme descender a segunda división y perder los 100 millones de € por los derechos de televisión. En el vértigo de verse descendido y apartado de la élite del futbol europeo, el Presidente echa al entrenador, una conducta bastante común entre los gestores del fútbol (aunque no siempre efectiva) que únicamente pretende evitar la hecatombe.

Primer Corolario: en el fútbol profesional ¡¡¡solo vale ganar!!!

Seguramente no nos gusta, pero para los desmemoriados es suficiente con un dato para recordar que esta no es la primera vez que ocurre, basta recordar como el Real Madrid con Florentino Pérez de Presidente despidió a Vicente del Bosque justo después de que su equipo ganase la Liga, y es más que probable que le seguirán otras porque el fútbol está instalado mayoritariamente en el negocio. Ningún entrenador profesional puede abstraerse a esta realidad que Luis Enrique, entrenador del F.C. Barcelona, aclara con su sinceridad habitual: “es la profesión que nos ha tocado vivir. Al que no le guste, lo puede dejar”.

Segundo Corolario: Nadie te obliga a ser entrenador.

Además, no nos engañemos, ésta no es una profesión para pusilánimes. Según Chris Brady, exceptuando a una élite minoritaria, hablar de turno rotativo de los entrenadores de fútbol es desconocer la realidad; en la mayoría de casos, la familia pierde su principal fuente de ingresos.

 

A LA VUELTA DE LA ESQUINA, ESCENARIOS COTIDIANOS DE LA REALIDAD DEL FÚTBOL

“No es nada personal, solo negocios”

Un entrenador joven, Gaizka Garitano, al que una mala racha de resultados le devoró, otro más experimentado pero que ocupa un banquillo que simula una silla eléctrica y Abelardo y Juande Ramos, ex-entrenadores del Sporting de Gijón y del Málaga respectivamente, que comparten la peculiar casualidad de haber abandonado sus clubes dimitiendo.

– La guillotina te espera en el próximo partido.

A Gaizka Garitano, entrenador de Deportivo de La Coruña, los últimos resultados negativos de su equipo le habían limado su crédito como técnico y el margen que le dejó su Presidente fue ir al campo del Leganés a conseguir una victoria que le posibilitara seguir en su puesto. Justo antes de jugarse este partido declaraba: “soy autocrítico. Nos han metido muchos goles en los tramos finales y en esa situación siempre la culpa la tiene el entrenador. Como soy el máximo responsable, seguro que mis decisiones no han sido buenas, así que intentaré mejorar. Acepto todas las críticas y trato de trabajar. Al final son los resultados los que te ponen y te quitan”. El resultado del partido, 4-0 en contra de su equipo, da como resultado su destitución fulminante.

Paradójicamente una Directiva que presenta una excelente gestión económica lleva destituidos 4 entrenadores en 2 años y medio en una especie de antropofagia deportiva.

– El peso del banquillo del R. Madrid: A Space Odyssey.

En el R. Madrid ni siquiera ganar la 10ª Champios League y tener el beneplácito de los jugadores te garantiza poder seguir entrenando, incluso aunque te apoye la máxima figura del equipo, Cristino Ronaldo, vía Twitter: “gran entrenador y fantásticas relaciones las que Ancelotti ha establecido con los jugadores. Espero que trabajemos juntos la próxima temporada”. Al final no fue posible pues su entrenador fue destituido cumpliendo fielmente esa máxima que dice que el R. Madrid no es un club para echar raíces.

Ancelotti tenía muy claro lo que significaba llegar a este banquillo “cuando me fichó el R. Madrid sabía que iba camino de uno de los liderazgos más difíciles, codiciados y precarios del fútbol mundial. Florentino Pérez me recibió con los brazos abiertos pero él mismo había contratado y despedido a 9 entrenadores en sus 12 años de Presidente”.

Eso sí, Ancelotti intentó ser fiel a sí mismo hasta el final evitando injerencias del exterior: “querían que los jugadores entrenaran con más intensidad. Sin embargo, como yo no estaba de acuerdo, seguí dirigiendo las sesiones tal como las había planeado, sin cambiar mis planteamientos. Dirigir supone a veces transigir con soluciones de compromiso, sobre todo en los clubes más grandes, pero no cuando está en juego y estás convencido de tus decisiones”.

– Dimito, no hace falta que me echéis, la presión ha podido conmigo.

Abelardo, dio una rueda de prensa entre lágrimas tras presentar su dimisión como entrenador: “no lloro por dejar de ser entrenador sino por el cariño que tengo al Sporting. Veía que el equipo no transmitía lo que yo quería, no lo veía reflejado sobre el campo. Por eso hablé con Carlos para que viniera otra persona y ayudara a lograr el objetivo: la salvación. El fútbol son resultados y no llegaron, todos tenemos parte de culpa, pero la mía como entrenador es la más importante”.

Juande Ramos dejó escrita una carta para hacer pública su dimisión como entrenador del Málaga CF cuando el equipo estaba el undécimo clasificado a ocho puntos de la zona europea y a nueve de los puestos de descenso. El entrenador consideraba que jugar partidos con la crispación de los últimos encuentros no ayudaba a su equipo: “el fútbol es muy cambiante y ante situaciones adversas solemos ser los entrenadores los grandes perjudicados. En este caso concreto, he decidido desligarme de una situación que me incomoda y no me satisface”.

¿Qué le afectó de forma inexorable a Juande Ramos para que decidiera arrojar la toalla?, los cánticos de la afición en su contra pidiendo su destitución por la eliminación de su equipo de la Copa del Rey y la alineación de determinados jugadores.

 

EL LIDERAZGO DEPORTIVO

“El éxito y el fracaso deportivo vienen determinados únicamente por el Liderazgo”

El liderazgo es la capacidad de influir y guiar las acciones de los deportistas a través de una serie de habilidades y destrezas para que trabajen con compromiso y motivación durante los entrenamientos y las competiciones en la consecución de unos objetivos compartidos.

El arco del liderazgo.

“Ser despedido o irse uno del club es parte del trabajo de entrenador y sabes desde el comienzo que es una realidad”

Parece haber un arco inexorable para la duración del liderazgo entre los entrenadores de fútbol de la Premier League inglesa: 2,36 años y de la Liga española: 1,34 años.

El esquema según Ancelotti es el siguiente:

– Cortejo para contratar tus servicios.

– Luna de miel, cuando todos, jugadores, personal técnico, etc. te dan la oportunidad de establecerte (no suele durar mucho).

– El éxito y la firmeza (si es que los consigues). Con el tiempo la firmeza se estabiliza y es cuando empiezan los problemas: grietas en las relaciones.

– Ruptura, la inevitable separación que proviene de diversas causas:

+ Despido.

+ Al entrenador le ofrecen un puesto en un club más importante.

Así, la norma general de este proceso es un arco comprimido de ascenso y caída.

Algunos aspectos que explican el arco del liderazgo

“Because I´m the Boss…Thats Why”.

La Presión

El entrenador de fútbol profesional está sometido a una gran presión.

Presión interna, Ancelotti: “había demasiada presión. La mayor parte de esta presión se debía a mí mismo, dado que estaba en los comienzos de mi trayectoria y sabía lo importante que era aquel primer empleo si quería tener éxito como entrenador”.

Otras veces la presión es externa, más mediática; algún periódico crítica al entrenador por llevar a determinado jugador a la selección o los propios aficionados de su equipo abuchean sus decisiones durante un partido.

Y ni siquiera el éxito posibilita que la presión amaine ni un solo instante: “ganamos la Liga de Campeones, haciendo realidad la obsesión del club. Pero las presiones para la siguiente temporada empezaron al minuto siguiente. Un club como el R. Madrid nunca se está quieto”.

Toma continua de decisiones = Desgaste

Todo ejercicio de liderazgo implica decidir, y como cualquier entrenador está continuamente tomando infinidad de decisiones, el principal problema que tiene el técnico con sus deportistas es el desgaste que provoca el ejercicio de su liderazgo. Por ejemplo, Guardiola argumentó el motivo por el que dejó de entrenar en el F. C. Barcelona: “me fui del Barcelona porque me había desgastado por completo”.

Comunicación.

“Para conducir un grupo lo más importante es hablar poco”

El entrenador debe escoger los mensajes y los momentos apropiados donde poder exponerlos para que tengan en su equipo el impacto adecuado, ya sea para aumentar la motivación o potenciar la autoconfianza grupal. Si el impacto es el adecuado el rendimiento del equipo será mayor que en una situación en la que el entrenador llega desgastado y, aun lanzando mensajes acertados, ya no influyen adecuadamente en el rendimiento de su equipo.

Este aspecto es fundamental en los momentos clave de la temporada, finales de temporada disputando el título de liga o partidos por evitar el descenso, que son los instantes donde el entrenador debe llegar pleno de credibilidad para que los jugadores le presten la atención adecuada.

El mantenimiento del liderazgo

Para intentar sobrevivir y mantener el arco del liderazgo en la vorágine en la que está instalado un entrenador profesional de fútbol debe saber gestionar adecuadamente los recursos que el Club ponga a su disposición para sacarles el máximo rendimiento. Las decisiones que tome y las estrategias que elija le acercaran más al cumplimiento de sus objetivos y, por tanto, a mantener su puesto. En cambio, el desacierto o los errores en la elección de esas estrategias le alejarán de su objetivo y le harán mucho más vulnerable como líder.

 

¿Y AHORA QUÉ, CLAUDIO?

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesita aprender”

El entrenador cesado debe como primer paso aceptar su destitución, que dependiendo de las circunstancias concretas de su cese le llevará más o menos tiempo. Durante este periodo deberá hacer una evaluación profunda de su gestión como líder para aprender de los errores cometidos, intentando proyectar las actuaciones necesarias que posibiliten poder realizar las cosas de manera más eficaz en un futuro.

Después, una vez asumida la destitución, en este proceso la inteligencia emocional nos puede ayudar a controlar el estrés, el entrenador debe establecer nuevos objetivos siendo el prioritario encontrar un equipo para volver a entrenar. Para ello, debería.

– Seguir aprendiendo y formándose. Abelardo cuando fue cesado expresó que “su primer objetivo era aprovechar el tiempo para formarse más y complementar su experiencia con nuevos conocimientos externos como entrenador”.

– Tener automotivación, es decir, avanzar a través de un alto compromiso con las tareas a realizar orientada hacia nuevos objetivos, con estado de ánimo positivo y el mantenimiento de la iniciativa para dar lo mejor de sí mismo. Con perseverancia a pesar de los contratiempos y dificultades con los que se irá encontrando.

– Desarrollar nuevos retos, por ejemplo ¿puedo plantearme ir a entrenar a otro país?, ¿puedo entrenar a una selección autonómica o nacional?, ¿puedo formar parte de 2º entrenador en un cuerpo técnico?

Búsqueda de modelos de otros entrenadores que hayan pasado por su misma situación y que le puedan servir de ejemplo en los que inspirarse (entendiendo que el fútbol siempre es un mundo de ida y vuelta):

– Mourinho fue despedido del Chelsea a mitad de la liga y la temporada siguiente estaba entrenado al Manchester United.

– Hay entrenadores que mientras esperan un destino para poder entrenar desarrollan su carrera como comentaristas deportivos en los medios de formación de masas, por ejemplo, Gary Neville en Inglaterra o Luis Milla y Michel en España.

– José Luis Mendiribar, entrenador que fue cesado en el Levante en el 2014, tras ocho jornadas de Liga en las que sólo ganó un partido, empató dos y perdió cinco y que esta temporada triunfa en el Eibar colocado 7º clasificado en la Liga.

 

CONTRACULTURA

“Si no has subido, no has caído”

Ranieri ya es historia, “ayer mi sueño murió. Después de la euforia de la temporada pasada y coronarnos campeones de la Premier League, todo lo que soñaba era seguir en el Leicester City, el club al que amo, para siempre. Tristemente esto no va a suceder. La aventura fue increíble y vivirá conmigo para siempre. Gracias a la prensa que estuvo con nosotros y disfrutó haciendo reportajes de la historia más fantástica jamás contada en el fútbol”.

Mientras tanto, olfateemos situaciones que nos hagan sentir que el modelo dominante en el fútbol no lo inunda todo:

– A. Wenger, una paradoja instalada en el mundo del fútbol que esta temporada cumple 21 años como entrenador del Arsenal: «hemos atravesado periodos fantásticos y otros donde también hemos tenido que permanecer unidos. Cada vez que esa unidad fue puesta a prueba, recibí la respuesta correcta. Creo que he demostrado lealtad también hacia este club y espero que podamos hacer más historia. Estoy seguro de que podemos».

– ¿Volverá Pep Guardiola con el Manchester City a deleitarnos con su exquisitez? “Para Guardiola existe una trilogía inseparable de objetivos: ganar, jugar bien y emocionar. Sólo si consigue culminar los tres, y hacerlo de manera simultánea y excelente, alcanza la satisfacción y siente que ha tenido éxito”.

– Sampaoli y Lillo, ¿serán nuestros nuevos apóstoles redentores que nos podrán confirmar qué no todo es dinero ganando la Liga Española?, “Juanma y Jorge aman el fútbol de antes, el fútbol preñado de romanticismo que la tecnología atlética insertada en el deporte rey ha ido desmigajando hasta convertirlo en un espectáculo a veces insufrible”.

Y tú entrenador procura seguir este sabio consejo: “he aprendido que ser despedido pocas veces tiene que ver con uno. Siempre tiene que ver con la persona que te contrata. Trabaja lo mejor que sepas y que te juzguen los demás, porque lo harán de todos modos”.

Texto: J. Enrique Rincón (Psicólogo deportivo)
Docente en www.psicologiaparaentrenadores.com
Consultor en www.psicoaching.net

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