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“Si marcas el penalti, te mato”: amenazas de muerte en un partido de juveniles en Almería

El presidente del CD Tiro Pichón negó las amenazas, condenó los hechos y lamentó el "linchamento" a su club: "No es cierto todo lo que se está diciendo"
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En uno de los sucesos más bochornosos de lo que llevamos de 2017, la violencia en el fútbol base volvió a imponerse en un partido de juveniles correspondiente a la Liga Nacional Juvenil, disputado en tierras almerienses y que midió al Club Natación Almería y al CD Tiro Pichón malagueño. Una violencia que, traducida en golpes, lanzamiento de objetos y amenazas de muerte, obligó al lanzador de un penalti a fallarlo a propósito para evitar incidentes mucho más graves.

El choque entre almerienses y malagueños, que había transcurrido sin problemas en el primer acto, empezó a torcerse en la segunda mitad. El equipo visitante, más necesitado de los puntos, ganaba 0-1 cuando el árbitro señaló un penalti a favor del Club Natación Almería. A partir de ahí, el caos: jugadores, técnicos y seguidores visitantes, aproximadamente una veintena según el relato del acta arbitral y la información del diario El Mundo, protagonizaron un altercado lamentable descrito de la siguiente forma:

“Un grupo de 20 aficionados, que portaban camisetas del Tiro Pichón, entró al terreno de juego lanzando botellines de agua y golpeando a jugadores y cuerpo técnico del equipo del Club Natación Almería. Incluso uno de esos aficionados me golpeó en la espalda con ambas manos. Tanto los aficionados que se encontraban en el terreno de juego, como fuera de él, nos amenazaron de muerte al equipo arbitral y al lanzador del penalti del equipo local si anotaba el gol”

Ante dicho panorama, el árbitro almeriense Fernando Pérez hubo de suspender el choque durante un cuarto de hora mientras llegaban las fuerzas del orden público y garantizaban la seguridad para reanudarlo y lanzar el penalti. La acción se saldó, además, con cuatro expulsados visitantes: un jugador, Gerardo T.C., por “dar una patada a un rival”, otro futbolista malagueño, Mario G.B., por “dar un puñetazo en la cara al entrenador local, haciendo uso de fuerza excesiva y sin estar el balón en juego”, un miembro del banquillo del CD Tiro Pichón, José S.P., por sus palabras hacia el árbitro (“eres muy malo, todo es culpa tuya y el partido ya no se juega. Eres un sinvergüenza”), y otro miembro del banquillo, Francisco José G.S., por insultos al colegiado: “Árbitro, eres un hijo de puta, te has cargado el partido”.

Ya con las fuerzas del órden en el terreno de juego, y todavía con los ánimos exaltados de los seguidores visitantes, le tocó el turno al lanzador. Alberto, jugador del Club Natación Almería, contó con el respaldo de compañeros y entrenador y decidió lanzar a propósito el penalti fuera de la portería, evitando una potencial batalla campal y minimizando lo que pudo haberse convertido en un incidente más grave. Instantes antes del lanzamiento, siempre según el acta, aficionados visitantes le amenazaban de muerte si anotaba el tanto.

Más allá de las sanciones que se aplicarán a los responsables, quedan para el análisis las palabras del técnico local, Juan Francisco Miras, quien en declaraciones recogidas por El Mundo indicó que “situaciones” como las vividas el pasado domingo en un partido de juveniles “son las que llevan a personas sensatas”, y a él mismo, “a aborrecer el fútbol y a pensar en dejarlo para siempre”.

EL CD TIRO PICHÓN DA SU VERSIÓN DE LOS HECHOS

Horas después del partido y con el revuelo mediático formado por lo ocurrido, el CD Tiro Pichón quiso responder en Radio Marca Málaga a las acusaciones vertidas hacia ellos y el durísimo acta del partido. Su presidente, Juani Oñate, condenó lo ocurrido: “El Tiro Pichón es un club que condena al cien por cien la violencia y nosotros estamos completamente en contra de que sucedan este tipo de cosas”, explicó. Como detalle paradójico, se da la circunstancia de que el club había emitido un comunicado un mes atrás mostrando su “repulsa” contra la violencia en el fútbol base.

Pese a ello, agregó que en Almería les habían “tendido una trampa”, y cargó duramente contra el árbitro del partido: “Ese hombre, ese árbitro, que estuvo los 90 minutos vacilándole al futbolista, al grupo de padres, humillando a los entrenadores con una actitud tremendamente chulesca hacia nuestros futbolistas”, insistió.

Respecto a la repercusión de lo ocurrido, admitió estar “superado” por todo. “Nadie amenazó de muerte al chico que iba a tirar el penalti, no había un grupo de hooligans allí presentes. Somos un club familiar y humilde. Es cierto que hubo jugadores nuestros que perdieron los papeles, pero no es cierto todo lo que se está diciendo. Aparecieron 15 o 20 policías, nos asustamos. Mi hija con diez años estaba allí asustada, tengo a mi mujer, éramos familia y estábamos allí. Parecíamos delincuentes. Nos trataron de una forma fatal”, protestó.

Para finalizar, además de elogiar el gesto de Alberto por tirar fuera el penalti (“fue un gesto precioso y se ve al grupo de padres y madres tocando las palmas al chaval”), denunció el “linchamiento” a su club y defendió a sus miembros: “Tenemos un grupo de niños espectacular, tenemos un grupo de padres que no paran de animarnos. Son gente con mucha vergüenza, trabajadores, que no son un grupo de chusma, como nos han querido tratar”, sentenció.

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