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Recordatorio: ‘Yo no pago por entrenar fútbol…’

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Foto: Maria José Gracia Canto

En ocasiones, la competición, los entrenamientos, la rutina y la exigencia que nuestros hijos sobrellevan en su día a día pueden hacernos perder la perspectiva sobre el verdadero motivo que hay detrás del fútbol base. Un texto de Maria José Gracia Canto, madre de un jugador de fútbol en etapa formativa en una escuela de fútbol base, explicó perfectamente hace unos meses cuál debe ser nuestra lectura final a todo el esfuerzo y sacrificio -y dinero- invertidos en esta actividad.

***

Un amigo me preguntó: ¿por qué gastar tanto dinero para que mi hijo entrene fútbol?

Tengo una confesión que hacer: yo no pago para que mi hijo entrene FÚTBOL. Personalmente, no podría importarme menos el fútbol.

Así que, si no estoy pagando por el fútbol… ¿qué estoy pagando?

  • Pago por esas mil sonrisas que me regala el día de entrenamiento;
  • Pago por esos momentos en que mi hijo vuelve tan feliz de jugar que contagia alegría a mi familia;
  • Pago por esos días que viene de la escuela demasiado cansado para ir a entrenar, pero va de todas formas, porque es un compromiso y sabe que no puede fallarle al equipo;
  • Pago para que mi hijo aprenda a ser disciplinado;
  • Pago para que mi hijo aprenda a cuidar su cuerpo y su mente;
  • Pago para que mi hijo aprenda a trabajar con los demás y sea un buen compañero;
  • Pago para que mi hijo aprenda a lidiar con la decepción cuando no obtiene lo que esperaba, y que entienda que debe esforzarse más aún;
  • Pago para que mi hijo sobrepase los obstáculos de la vida y aprenda a alcanzar todos sus objetivos;
  • Pago para que nunca olvide que el éxito no ocurre de la noche a la mañana y para que entienda que necesita horas y horas de trabajo duro para mejorar en lo que se proponga;
  • Pago por la oportunidad que tendrá mi hijo de hacer amistades para toda la vida;
  • Pago para que mi hijo esté sobre el campo de juego y no frente al televisor, al teléfono móvil o en la esquina ‘haciendo nada’;
  • Pago para que aprenda a ser humilde en el triunfo y digno en la derrota;
  • Pago para que aprenda valores que lo conviertan en una persona de bien el día de mañana.

Podría seguir, pero para ser breve: NO PAGO POR EL FÚTBOL. Pago por las oportunidades que le ofrece este deporte a mi hijo de desarrollar habilidades que le serán fundamentales en su crecimiento. Para que los valores que pretendemos enseñarle en casa sean reforzados en el fútbol y lo acompañen para toda la vida.

Y, por lo que he visto hasta hoy… ¡creo que es mi mejor inversión!

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